Adís Abeba, cuna de la humanidad: tras las huellas de Lucy en el Museo Nacional de Etiopía
Lucy, la ancestro más famosa de la humanidad
En el corazón de Adís Abeba, el Museo Nacional de Etiopía conserva uno de los tesoros científicos más preciados del mundo: el esqueleto parcial de Australopithecus afarensis, apodado «Lucy». Descubierto en 1974 en la región del Afar, este fósil de 3,2 millones de años revolucionó nuestra comprensión de la evolución humana. Los visitantes pueden observar una réplica fiel expuesta en la planta baja mientras el original se conserva en las reservas del museo. Para todo viajero que aterriza en el Aeropuerto Internacional de Bole, esta visita constituye una parada imprescindible a solo veinte minutos en taxi de la terminal.
Un museo con colecciones excepcionales
Más allá de Lucy, el Museo Nacional ofrece un recorrido cronológico que abarca millones de años de historia. Las salas de arqueología presentan herramientas de piedra entre las más antiguas jamás descubiertas, testimonio de la presencia humana continua en territorio etíope. La planta dedicada al arte religioso expone manuscritos iluminados, cruces procesionales de metal finamente cincelado e iconos pintados sobre madera que ilustran la riqueza de la tradición cristiana ortodoxa etíope, una de las más antiguas del mundo. La sección etnográfica ofrece una visión impactante de la diversidad cultural del país, con más de 80 grupos étnicos representados a través de trajes, instrumentos musicales y objetos rituales.
El monte Entoto, panorámica sobre la capital
Después de la visita al museo, los viajeros pueden prolongar su descubrimiento subiendo al monte Entoto, punto más alto de Adís Abeba a 3 200 metros de altitud. Este sitio histórico, donde el emperador Menelik II estableció su primera capital antes de fundar Adís Abeba en 1886, ofrece una vista panorámica espectacular sobre la ciudad. La iglesia Entoto Maryam, de forma octogonal característica, alberga las sepulturas de Menelik II y su esposa. El parque Entoto, inaugurado recientemente, propone actividades al aire libre como tirolina, circuito de cuerdas y senderos de caminata a través de bosques de eucaliptos.
Consejos prácticos para la visita
El Museo Nacional de Etiopía abre todos los días y la entrada es muy asequible. Prevea aproximadamente dos horas para una visita completa. Desde el aeropuerto de Bole, el trayecto en taxi o VTC dura unos veinte minutos. La mejor época para visitar Adís Abeba se sitúa entre octubre y mayo, cuando el tiempo es seco y soleado. La altitud de la ciudad (2 355 metros) le confiere un clima templado agradable todo el año, con temperaturas que oscilan entre 10 y 25 grados. No olvide una prenda de abrigo para las noches, ya que pueden ser frescas en altitud.